El cambio y el rechazo
al cambio han sido características y exigencias del
fin del siglo XX. Prácticamente en todos los ámbitos
de la vida humana se están rompiendo los viejos paradigmas
y se están adoptando nuevas ideas.
El cambio es constante, acelerado y
afecta a toda la vida de la sociedad, esto se percibe en
las transformaciones sociales, económicas, políticas,
culturales y educativas.
A la gente no le gusta cambiar por
miedo a lo desconocido, a lo novedoso y/o aquello que no
está bajo su control. El ámbito educativo
no es la excepción.
En los 80's se desarrolló un
tipo diferente de tecnología de comunicación
que adquirió gran importancia a partir de su capacidad
de facilitar el intercambio de información hacia
diferentes lugares a través de una red computarizada
de sistemas de comunicación. Surgió la comunicación
bidireccional, interactiva, a través de medios electrónicos
y digitales.
Las nuevas tecnologías de comunicación,
sus equipos y sistemas complementarios, han alterado profundamente
la estructura de la sociedad. La visión de lo que
era la comunicación tecnológica, cambió
radicalmente. Ya sea que se les llame "nuevas tecnologías
de comunicación", "nuevos medios"
o "comunicación interactiva" es obvio que
un cambio básico está ocurriendo en la comunicación
humana.
El siglo XXI se está caracterizando
por ser la era de la sociedad del conocimiento. Éste
constituirá el valor agregado fundamental en todos
los procesos de producción de bienes y servicios
de un país, haciendo que el dominio del saber sea
el principal factor de su desarrollo.
Más gente tiene acceso a un
mayor volumen de información, más que en cualquier
otro momento en la historia del hombre, pero cabe mencionar
que existen personas que no cuentan con esta facilidad.
Por esto, la sociedad tiene que comprender
que todo cambio en la educación es bueno, siempre
y cuando se maneje y transmita la información adecuadamente,
cómo es el caso de la evolución de las nuevas
tecnologías educativas.
La gente rechaza el cambio porque no
se involucra en él, no lo conoce y por miedo e inseguridad,
prefiere quedarse con lo que tiene control y conocimiento.
Todo cambio debe estar orientado hacia
una meta, un objetivo, debe tener una razón de ser.
Los especialistas junto con la tecnología que han
propiciado el cambio en la educación, saben hacia
donde quieren llegar, pero ¿se les ha dado a conocer
el objetivo del cambio a los docentes y alumnos? ¿Saben
hacia dónde quieren llegar? ¿Qué es
lo que se busca con los cambios en la educación?
Éstas son algunas de las
preguntas que la sociedad debe responder para que el cambio
actual en la educación sea útil y productivo,
y de esta forma mejorar la formación integral de
las personas.